lunes, 24 de noviembre de 2014

DIMISIÓN COMISIÓN ELECTORAL



 En mi condición de afiliado y candidato, en las elecciones primarias para la elección del cabeza de lista en las elecciones de la Generalitat de Catalunya, he enviado el siguiente escrito a las referidas comisiones por  que considero no ajustados a nuestros Estatutos los hechos relatados y que afectan a un miembro del Consejo de Dirección y al propio Consejo de Dirección.
 
A LA COMISIÓN ELECTORAL,
A LA COMISIÓN DE GARANTÍAS,
En relación a la proclamación como candidato, en las elecciones primarias para elegir el cabeza de lista a las elecciones a la Generalitat de Catalunya, de Ramón de Veciana Batlle, debo manifestar mi total desacuerdo con dicha decisión por no ajustarse ni a los principios, ni a los Estatutos ni al recién aprobado Código de Buenas Prácticas de nuestro partido.
Ramón de Veciana, según información pública, parece ser que llevaría más de dos años incumpliendo gravemente y reiteradamente los Estatutos de nuestro partido por partida doble. No solo ocupa dos cargos orgánicos dentro del Partido, (algo totalmente prohibido por el artículo 23, punto 2,) miembro del Consejo de Dirección y portavoz de UPyD en Catalunya, (tal como se puede leer en su perfil oficial en la página web del partido), si no que el cargo de portavoz lo ocupa volviendo a incumplir los Estatutos actuales, (e incumpliendo también los anteriores  durante más de un año), que en su artículo 41, punto 5 establecen que el portavoz cualificado de ámbito territorial es el coordinador del Consejo Territorial. Y dado que los Estatutos no contemplan otro tipo de portavoz, ni que yo sepa la portavoz oficial del partido ha delegado sus funciones en Ramón de Veciana, estaríamos ante un claro caso de supuesta usurpación de funciones y de cargo. Y es notorio y público que Ramón de Veciana viene ejerciendo de portavoz de UPyD en Catalunya desde hace más de dos años, circunstancia que él mismo nunca ha negado.
A la vista de estos hechos, considerando que la primera causa de inelegibilidad que contempla el recién aprobado Código de Buenas Prácticas es, precisamente, el acumular más de un cargo orgánico dentro del partido; que el partido está empeñado en exigir el cumplimiento de las leyes y normas vigentes, no dudando en interponer cuantas denuncias criminales sea necesario y que nuestra Portavoz continuamente está exigiendo dicho cumplimiento y proponiendo medidas drásticas e inmediatas con quien no cumple, considero que la decisión de proclamar la candidatura de Ramón de Veciana, diciendo además que cumple todos los requisitos, es muestra de la total incapacidad de esta comisión para seguir desarrollando su función y, en consecuencia, ruego tomen la decisión de dimitir.
Todas estas circunstancias sin entrar a considerar que la decisión cuestionada pudiera considerarse un supuesto caso de incumplimiento grave de lo dispuesto por el último Congreso y de un tráfico de favores en el ejercicio de cargo orgánico, que quedaría calificado como infracción muy grave o grave, a tenor de lo dispuesto en el artículo 12, punto 2, letras a, f y g, y punto 3, letra a, infracciones todas ellas que llevarían aparejada la suspensión de militancia.
Dada la implicación en todos estos hechos de miembros del Consejo de Dirección y a tenor de lo dispuesto en el artículo 34, punto 2, letra b, sirva este escrito para que la Comisión de Garantías tome las medidas oportunas en aras de esclarecer si los hechos aquí relatados suponen un incumplimiento de los Estatutos de UPyD y, en su caso, se adopten las medidas estatutarias, tanto con los autores directos de los hechos como con quien, dentro del Consejo de Dirección,  las han permitido.
Como pruebas que avalan los anteriores hechos se adjuntan enlaces a la página oficial de UPyD y a la de  medios de comunicación en la que aparece Ramón de Veciana como portavoz de UPyD Catalunya.
Además de todo lo anterior hay que tener en cuenta lo que significa en términos de engaño, fraude o comportamiento antidemocrático, el que a los afiliados de UPyD Catalunya se nos convoque a elegir  al coordinador y portavoz del Consejo Territorial y después resulte que otra persona, al margen de los Estatutos y del resultado de la elección, se apropie del cargo de portavoz y con el beneplácito de la dirección del partido.
ANGEL MILLA

domingo, 23 de noviembre de 2014

RECTIFIQUE SRA. DÍEZ, SÍ NO, RETÍRESE



Al final se ha confirmado la crónica de un desencuentro anunciado. La dirección de UPyD, no solo ha sido incapaz de llegar a un acuerdo con C,s, sino que después de que en los  últimos seis años C,s estuviera insistiendo en dicho acuerdo, cuando ha llegado la hora de la verdad no ha sabido dar razones serias y convincentes del por qué.

Los afiliados de UPyD, y  los que no, hemos asistido estos últimos días al espectáculo bochornoso que ha dado nuestro partido al querer justificar lo injustificable. Y si hay o hubiera alguna razón que justificara el rechazo al pacto, los dirigentes de UPyD han sido incapaces de explicarlos.

Y si penoso es el fondo del asunto, lo es todavía más las formas y los modos.

Si en algún momento, yo al menos, pensé en Rosa Díez como la líder que sería capaz de dirigirnos hacia esa España justa y democrática que todos anhelamos , hace ya algún tiempo que empecé a dudarlo, y a pesar que he seguido insistiendo en que el pacto con otras fuerzas políticas, especialmente con C,s , era la forma más eficaz para conseguir esa España, los acontecimientos de estos últimos días significan un punto sin retorno.

Vd., Sra. Díez, parece no tener, más allá de una imagen pública y habilidad para la demagogia, ni capacidad, ni inteligencia ni dignidad “política”, para dirigir una opción política que pueda aspirar a ser alternativa de gobierno y que presente unos modos y formas diferentes de hacer política a lo que nos tienen acostumbrados los viejos partidos. Si después de estar escuchando durante más de seis años a Albert Rivera pidiéndole un pacto, Vd. y su equipo no han sido capaces de articular una respuesta seria, sensata y creíble, ¿Qué garantía tenemos de que será capaz de resolver los problemas de gobierno o de enfrentarse a sus responsabilidades políticas? Es muy fácil presentarse en la tribuna del Parlamento o salir en las televisiones criticando al gobierno y proponiendo soluciones que no va tener la responsabilidad de aplicar, pero en la primera ocasión que ha tenido que resolver un problema importante y real, ha montado el escándalo Sosa Wagner, y en la segunda ha actuado como los malos generales, que no solo pierden las batallas, sino que envían  a sus subalternos a dar explicaciones peregrinas y bochornosas, del tipo “Es que los elementos…”, o “es que nos atacaron por sorpresa…” o “es que vinieron por la noche…”. ¿Cómo tiene Vd. y su equipo la desfachatez de decir que se enteraron por la prensa de que C,s quería un pacto con UPyD si toda España lo sabía ya desde hace meses? Eso sin contar que desde este blog, que me consta que lo leen en su equipo, se lo he estado recordando estos últimos cuatro años cada vez que he tenido tiempo y humor para escribir.

Lo que queda de estos hechos, Sra. Díez, es la constatación de que Vd. no es la líder que muchos creímos, la desilusión de ver que Vd. no ha asumido su condición de líder y que se ha escudado en sus fieles escuderos. Y todo esto sin querer entrar en si Vd. es intelectualmente capaz para diseñar estrategias y políticas ganadoras que ilusionen a los ciudadanos, más allá del brillo mediático y demagógico.

Y en relación a sus fieles escuderos que han dado la cara por Vd., por favor Sra. Díez, UPyD es un partido político, no una corporación financiera o empresarial en la que da la cara el departamento jurídico. Hay en UPyD Excelentísimas y Excelentísimos Diputados que, ya que Vd. no quiso dar la cara, la podían haber dado ellas o ellos.

Y en relación al compañero Andrés Herzog, tome las medidas oportunas, de acuerdo con nuestros Estatutos y Código de Buenas Prácticas, porque sus declaraciones invitando a irse del partido a los que somos críticos con su dirección son propias de los totalitarismos e incompatibles con el carácter democrático de UPyD. Esto sin tener en cuenta que resulta sarcástico que el compañero Herzog sea responsable, precisamente, de regeneración democrática.

Por favor Sra. Díez, impida que se  haga más daño a UPyD, por una vez haga caso a todo el mundo que dice que se está equivocando, no haga caso a los que son incapaces de criticarle porque son simples aduladores, y rectifique. Defiendo desde siempre la unión de UPyD y C,s, pero defiendo eso, la unión o el pacto, no el que uno pase por encima del otro por derribo.

Y si no es capaz de rectificar, Vd. tiene la obligación política de retirarse, antes de que la retiren. España se lo agradecerá.

Angel Milla

lunes, 2 de junio de 2014

RECTIFICAR ES DE SABIOS

Los resultados de las pasadas elecciones han confirmado, lamentablemente, mis previsiones y cuando deberíamos estar celebrando el ser la tercera fuerza política a nivel nacional, que es a donde hubiéramos llegado de haber defendido nuestras ideas comunes junto a C,s nos vemos abocados a un panorama nada prometedor, por mucho que Rosa Díez, en el mejor estilo de los viejos partidos, haya salido, casi gritando, diciendo que hemos conseguido no se qué. 
Aunque aún habrá algún dirigente de UPyD que siga insistiendo en que los ciudadanos no se han enterado todavía que son de UPyD, la realidad es que UPyD, el partido que prometía la regeneración democrática y política de España, no ha sido capaz de mantener su electorado y ha sido superado ampliamente por un partido totalmente nuevo como PODEMOS y ha visto como ese partido al que ese caballero de la política y eurodiputado electo, Sr. Sosa Wagner, denominó despectivamente “regionalista” le ha ocupado de golpe la mitad de su espacio electoral.
El triunfo de PODEMOS representa un primer aviso muy serio para el actual sistema político español. Representa la primera manifestación real de un deseo de cambio serio y la visualización del hartazgo que provoca en un gran número de ciudadanos los viejos partidos políticos y todo esto lo han conseguido a través de los mecanismos políticos del estado español. Ya no estamos ante manifestaciones o movimientos como el 15M, sino ante un movimiento de ciudadanos que hartos de pedir cambios y soluciones al clima de corrupción y de retroceso de los derechos de los ciudadanos que existe en España en la actualidad, y tal como ha manifestado su líder actual, Pablo Iglesias,  han decidido ir directamente a por el poder. Y el poder para realizar cambios en los países civilizados y democráticos solo se consigue teniendo el mayor número de diputados, algo que en UPyD se empeñan en rechazar aireando una cínica e hipócrita pureza de principios, aunque en realidad ese rechazo esconda algo tan prosaico como el no querer compartir el poder.
El pasado domingo solo consiguieron diputados europeos y la influencia que puedan tener en Europa es más que reducida, pero en apenas un año hay elecciones municipales y autonómicas y lo que representa PODEMOS apunta a un cambio radical del panorama político español. No se trata de que en un momento dado una ideología tenga más aceptación o no, ahora se trata de que la gente ha tomado conciencia de que entrando en el juego político se puede influir mucho más en el sistema que con un mes de manifestaciones y acampadas en la Puerta del Sol.
Para UPyD la irrupción de PODEMOS es especialmente dolorosa porque no solo nos ha ganado de calle sino que representa que los ciudadanos han creído más en el discurso rupturista y regenerador que ofrece un partido nuevo y desconocido que en el discurso del partido que desde hace siete años dice que representa la regeneración política en España. A tenor de los resultados electorales los ciudadanos nos han colocado en el grupo de los viejos partidos, en el grupo de los que pierden votos.
Parece ser que a los ciudadanos ya no les sirve un líder omnipresente, ya no les sirve una presencia mayoritaria en las redes sociales, ya no les sirve el estar todo el día señalando los defectos de los demás, ya no les sirven querellas que se eternizan en los tribunales, ya no les sirven quienes un día sí y otro también solo saben decir que ellos son los mejores, los ciudadanos quieren hechos y soluciones a sus problemas y les trae sin cuidado que tal o cual partido gane o pierda, si eso no significa solución a sus problemas. Durante estos últimos años UPyD solo ha sabido decir que era la solución, pero en solitario, y no ha dado un solo paso para unir otras fuerzas y sensibilidades políticas y así construir una alternativa real de poder que pudiera resolver los problemas de los ciudadanos, como ya he comentado en más de una ocasión. Y esto no se ha querido hacer, como ya he indicado, por la intransigencia de Rosa Díez y su equipo a compartir el poder, a pesar de que está en juego el bienestar de España, incluso me atrevería a decir, la propia existencia de España. Y no olvidemos que ese comportamiento ha sido posible porque una mayoría de militantes se ha limitado a aplaudir ciegamente las decisiones de la líder sin atreverse a la más mínima crítica.
Y de esto, al final, se han dado cuenta los ciudadanos, especialmente todos esos ciudadanos jóvenes, pertenecientes a la generación mejor formada de la historia de España y con menos posibilidades de futuro que ha habido nunca, que muchos en un principio nos vieron con buenos ojos y con esperanza y que al final han decidido dar su apoyo a una opción política, que les ofrece cosas parecidas a lo que ofrece UPyD, pero que no van de mesías salvadores ni dirigido por liderazgos indiscutibles. Desde luego, ahora habrá que ver si este movimiento se consolida y no desvaría por extremismos insensatos, y es aquí, en este proceso de consolidación,  donde UPyD tiene todavía muchas opciones de recuperar la iniciativa política, siempre y cuando sea capaz de rectificar.
Y si la comparación con PODEMOS es escandalosa, la comparación con C,s es de vergüenza, ¿Cómo hemos podido los militantes de UPyD permitir a la actual dirección llevar a cabo semejante despropósito? ¿Cómo hemos permitido que Rosa Díez rechazara la colaboración con C,s?
Es poco menos que imposible el combinar las ideas de regeneración política que defiende UPyD con esta política suicida de la actual dirección de negar, ya no al contrario, sino al que es igual a nosotros solo por no compartir el poder con ellos, a pesar de que con ello salga perdiendo España. A los ciudadanos quizás se les pueda engañar una vez, incluso dos, pero no siempre. No se puede predicar que la unión hace la fuerza y a la hora de la verdad rechazar esa unión que nos hubiera convertido en la tercera fuerza política y que, evidentemente, hubiera tenido posibilidades reales de resolver problemas de los ciudadanos.
Esperemos que Rosa Díez y todos los que le apoyan ciegamente se den cuenta que las cosas no son como ellos dicen sino como la gente decide que sean. Ni UPyD es ese exclusivo partido de ámbito nacional ni C,s es ese partido de ámbito regional. Estas elecciones han dejado además un detalle muy inquietante para UPyD y es el de que UPyD sigue sin ser capaz de contar con un apoyo significativo de los ciudadanos de Catalunya y, en cambio, para C,s ha sido relativamente fácil el introducirse en todo el territorio nacional, especialmente en Madrid, Valencia y Andalucía, obteniendo apoyos más que significativos.
Estas elecciones han puesto de manifiesto que los resultados electorales no dependen totalmente de los recursos económicos o de la publicidad general. Ha bastado que los ciudadanos quieran otras cosas para que ni el dinero ni la publicidad masiva sirvan realmente. El caso de UPyD es realmente sintomático, nos hemos  gastado lo indecible y, en cambio, hemos conseguido menos apoyo popular que en anteriores elecciones. Y el hecho de haber conseguido cuatro eurodiputados no nos debe hacer olvidar este dato. Tanto C,s como PODEMOS con un gasto mucho menor han conseguido muchísimo más que UPyD. Sería bueno que todos los militantes de UPyD hicieran la reflexión sobre qué resultados hubiera obtenido la unión de C,s y UPyD con el gasto realizado conjuntamente  y si eso no hubiera sido mejor para los ciudadanos españoles. Y habría que hacer también la reflexión sobre por qué se ha permitido que la Dirección convierta a UPyD en un partido esquelético y no en un partido de militantes. Con quince o veinte mil militantes UPyD no hubiera necesitado gastar casi dos millones de euros para conseguir estos resultados. Esto sí sería ahorrar dinero al contribuyente y no esa media verdad que ha dicho un dirigente del partido.
Ante los retos que se nos presentan emplazo a la dirección del partido a tener altura de miras y realmente espíritu democrático y decretar una especie de amnistía y llamar a todos esos miles de personas que han pertenecido a UPyD, tanto a los que se les ha expulsado como a los que se han ido voluntariamente, para que vuelvan y colaboren con todos para resolver los problemas que aquejan a nuestra sociedad.
Dentro de un año tenemos elecciones municipales y autonómicas y sería realmente penoso que en este tiempo ni UPyD ni C,s  fueran capaces de encontrar los puntos comunes para una colaboración electoral. Por el bien de España esperemos que la actual dirección de UPyD sepa rectificar y que la actual dirección de C,s sea capaz de apreciar en su justa medida los resultados electorales.
En C,s, en cualquier caso, tampoco pueden estar totalmente satisfechos de los resultados obtenidos ya que a pesar de crecer a nivel nacional, a nivel de Catalunya han perdido un considerable apoyo. Esperemos que este apoyo se haya perdido por la decepción que haya podido suponer el hecho de que los dos partidos que dicen defender unos mismos intereses, intereses muy sensibles aquí en Catalunya, se hayan presentado confrontados entre sí. Aquí mucha gente lleva  mucho tiempo esperando que defiendan sus intereses y es muy descorazonador ver que cuando C,s y UPyD pueden ser quienes ejerzan esa defensa, en lugar de eso, compiten entre sí. Y la gente a estas alturas ya no está por ver quién tiene la razón o no, quiere, simplemente, que le defiendan y si no, abandonan.
Insisto, y no me cansaré de insistir, en que es imprescindible que UPyD y C,s lideren un mismo proyecto político si realmente quieren ser decisivos en la vida política de España y ayudar a resolver los problemas de los ciudadanos. Rosa Díez y su entorno tendrán que cambiar de actitud y aceptar el ofrecimiento de colaboración de C,s y Albert Rivera tendrá que asegurarse de que ese ofrecimiento a UPyD se vuelva a producir y en condiciones de ser aceptado.
De acuerdo que todos estos planteamientos están basados en los resultados de unas elecciones europeas y que igual no son extrapolables totalmente a unas municipales, pero estos resultados ofrecen unos datos que indican unos determinados comportamientos y es de esperar que nadie será tan insensato como para ver de ratificarlos o no en las elecciones mismas.

Como ya indico con el título de este artículo espero que se rectifique, hay tiempo más que suficiente, y que se demuestre por parte de ambos partidos que lo realmente importante es conseguir el mayor apoyo popular conjuntamente y no el conseguir el mejor resultado para el partido. Y si las actuales direcciones de ambos partidos ni dicen ni hacen nada, tendremos que ser los militantes los que tomemos la iniciativa.

Angel MIlla

lunes, 14 de abril de 2014

LA LISTA

Hace unos días me entretuve un rato en leer la lista electoral que presenta UPyD a las próximas elecciones al Parlamento Europeo, y ojalá no lo hubiera hecho. Me hubiera ahorrado otra desilusión más. Cada vez entiendo más a los que ni ven ni oyen más allá del discurso oficial, ese discurso que nos presenta como paladines de la regeneración política, esforzados defensores de la democracia, portadores de la verdad política e incansables luchadores por el imperio de la Ley. Es más cómodo.

La lista electoral, documento que debería reflejar y personificar todos nuestros valores e ideas, y en vez de eso, arrasa con todo.

Nuestra idea de la regeneración política queda más que cuestionada cuando las elecciones primarias se emplean solo para elegir el primero de la lista y a los cincuenta y tres restantes se les nombra a dedo, (bueno, hay dos personas que a pesar de haberse presentado a primarias están en la lista electoral e ignoro la razón de tal circunstancia, aunque no creo que sea por haberse presentado a primarias). No me parece nada democrático que la persona que quedó en segundo lugar en el proceso de primarias no tenga, no ya el derecho al ir en segundo lugar de la lista, sino simplemente derecho a ir en la lista. En un partido político, ¿Qué mérito hay mayor que el de presentarse a unas elecciones y ser elegido por los afiliados?

Resulta sonrojante que de las cincuenta y tres personas que acompañan a Francisco  Sosa Wagner en la lista electoral, solo dos  le hayan acompañado en el proceso de primarias. ¿Acaso ir en la lista electoral no era de su agrado y por eso no se presentaron a las primarias? ¿O es que no consideraron oportuno el someterse a la decisión de los afiliados? Y ahora, una vez en la lista electoral, ¿Todos se consideran con más méritos que el compañero que quedó en segundo lugar en el proceso de primarias? Y creo que todos entendemos y aceptamos que los primeros puestos de la lista puedan tener un tratamiento especial, pero de ahí a no considerar a ninguno de los treinta y siete compañeros que sí dieron un paso adelante y se sometieron al veredicto del resto de compañeros, va un abismo y la falta de un verdadero espíritu democrático.

Además, nosotros que nos pasamos el tiempo exigiendo el cumplimiento de  las leyes y las normas, parece que nos hemos saltado en toda regla el artículo 56 de los Estatutos. En este punto me gustaría saber cuál ha sido la opinión de Francisco Sosa Wagner sobre el resto de candidatos, opinión preceptiva según el citado artículo 56, punto b.

Con este precedente, ¿como pretende la dirección actual del partido incentivar la participación política de los afiliados, si el que se decide a participar después es ignorado y apartado? ¿O quizás es eso, que lo que se pretende es que nadie se mueva sin contar con la aprobación previa?

Es poco ético y estético, que en el partido que promueve la regeneración política y la participación de todos en igualdad de condiciones, el espíritu que refleja la  cita de Alfonso Guerra, “El que se mueva no sale en la foto”, sea el que  presida la actuación de la actual dirección de nuestro partido. No sé, compañeros, tanto los que sin querer ver ni oír justificáis con entusiasmo todas actuaciones de la actual dirección, como todos los que por mil razones no hacéis oír vuestra voz, pensad por un momento donde ha acabado el partido socialista por aplicar ese espíritu y no haber sido capaz de escuchar las muchas voces críticas que auguraban el desastre.

Y que nadie se equivoque, no estoy cuestionando la valía personal y profesional de los candidatos, simplemente que esto es política y en política no solo hay que serlo, sino parecerlo. Si los nueve candidatos que acompañan a Sosa Wagner en los primeros puestos son los más adecuados para los intereses de UPyD, pues se explica a todos los afiliados, se presentan a primarias y se les elige antes que nombrarlos a dedo, (salvo que nuestro estilo sea más parecido a los viejos partidos, PP y PSOE). Ser nombrado a dedo en un partido que presume de regeneración política no creo que sea lo más prestigioso, aunque, igual sí, es lo más beneficioso.

Todo este asunto es más incomprensible si tenemos en cuenta las expectativas electorales y el que la mitad de los elegidos para completar la lista ya son cargos del partido o ocupan responsabilidades laborales dentro del partido.

También quería comentar un par de detalles, uno me resulta curioso y otro me cuesta admitirlo en esta lista. Son detalles que están relacionados con las vicisitudes políticas de aquí, de Catalunya.

Si la presencia en la organización del partido de personas provenientes de C,s es habitual, incluido el Consejo de Dirección, el que en esta lista vayan tres personas con un pasado muy significativo en C,s, realmente me sorprende y espero que sea positivamente.

Una de estas personas es quién ocupa el puesto número cinco, Enrique Calvet Chambón, que salvo que haya una coincidencia extraordinaria, es quién ocupó el cargo de Presidente del Consejo General de Ciudadanos hasta poco antes de las anteriores elecciones europeas. Es curioso que, a pesar de desarrollar una actividad política,  no haga mención en su perfil de esa experiencia.

Otra de las personas relacionadas muy directamente con C,s es Teresa Giménez Barbat, en el número seis, que en su perfil se declara miembro fundador de Ciutadans de Catalunya, asociación que derivó en C,s, y que llega a decir, en una entrevista de hace un par de años, que también de ese movimiento surgió UPyD y que nuestra líder, Rosa Díez, quiso entrar en C,s. (La Voz de Barcelona, hoy Crónica Global, 3/05/2012).

La tercera persona, que yo recuerde, (igual hay alguna más), relacionado con C,s es Carlos Silva Campañón, en el puesto veintiocho, que también parece que tiene algún tipo de pudor a decir que fue el asesor parlamentario de C,s durante la VIII legislatura del Parlamento de Catalunya y emplea el término grupo mixto.

Todo el mundo conoce mi opinión y espero que esto sea el principio del acercamiento entre UPyD y C,s, aunque me preocupa eso que afirma Giménez Barbat de que Rosa Díez quiso entrar en C,s y no pudo ser.

 El segundo detalle del que he hablado y que me cuesta admitir es referente a la persona que ocupa el puesto número cincuenta, José Conde Pérez, concejal del PSC durante veinticuatro años en el ayuntamiento de L’Hospitalet. Y lo que me cuesta admitir es que una persona con sus características políticas, veinticuatro años de concejal y que exige primarias cuando el nuevo equipo de gobierno del  ayuntamiento de L’Hospitalet no cuenta con él,  venga ahora  a UPyD, y lo primero que hace es saltarse a la torera las elecciones primarias y aceptar un nombramiento a dedo. No es ético ni admisible, especialmente cuando a los que sí se han presentado a primarias no los han incluido en la lista. Desde luego, la responsabilidad hay que buscarla en quién ha permitido esta tropelía. Esto sin tener en cuenta sus declaraciones remarcando que “no está en contra del derecho a decidir”, (e-Noticias, 5/07/2013).Alguien debería dar explicaciones.

Ignoro si con el resto de personas de la lista hay alguna incidencia similar a las que comento; como he dicho, mis comentarios se limitan a mi experiencia aquí en Catalunya.

Como dije al principio, la lista electoral debería reflejar nuestros valores y nuestra oferta a la sociedad y, la verdad, esta lista deja mucho de desear. Con el agravante de que ni la situación política ni nuestras expectativas de voto hacían necesario forzar la lista hasta estos extremos.


Angel Milla

viernes, 11 de abril de 2014

NO APRENDEMOS

Se acerca el fin del plazo para inscribir los candidatos para las próximas elecciones europeas y  no hay señales de que los partidos que defienden la regeneración política y la idea de la España democrática estén trabajando por presentar una lista conjunta que les augure la posibilidad del éxito. Más bien parece, a tenor de las informaciones que circulan estos días, que el asunto va en sentido contrario.

En unos momentos en los que a una dura crisis socio-económica se junta, otra vez, el desafío al Estado por parte de la clase dirigente de Catalunya, es incomprensible que, otra vez, las fuerzas políticas que defienden la idea de España sean incapaces de ponerse de acuerdo para resolver definitivamente el grave problema que arrastramos desde hace más de trescientos años.

Ahora que aquí en Catalunya se pretende revivir unos hechos ocurridos hace trescientos años que, lejos de ser dignos de recuerdo, deberían ser motivo de vergüenza y que deberían ser recordados como uno de los mayores fracasos colectivos de los españoles, sería beneficioso el volver a estudiarlos y ver las nefastas consecuencias que acarrea el que personas, dirigentes o grupos políticos que dicen defender España, no sean capaces de colaborar juntos para defender, precisamente España y arriesguen el futuro de España por vanidades y egoísmos partidistas y personales.

En aquel momento, cuando la Ilustración empieza a triunfar en Europa, y aquí en España asistimos, por simples cuestiones biológicas, al final de un sistema monárquico, las clases dirigentes de España no solo no fueron capaces de ir hacia un sistema más democrático y equitativo, si no que arrastraron a España a una Guerra de Sucesión insensata y cruel, que aunque la historia dice que la ganó Felipe V,  por encima de todo la perdió España en su totalidad, que puso la vida de sus ciudadanos, catalanes incluidos, además de perder todas sus posesiones europeas fuera de España, Gibraltar y el monopolio del mercado americano.

Ya en el año 1931, por primera vez en España, y en un momento en el que el mundo está inmerso en una grave crisis económica y social, (como ahora),  se pasa de un sistema político a otro de una forma pacífica. Y esto es debido a que en el año 1930,  casi todos los partidos republicanos dejan a un lado sus ambiciones particulares y deciden colaborar para  superar definitivamente una Monarquía inoperante, acabar con la alternancia entre liberales y conservadores, poner fin al sistema caciquil  y regenerar la vida política de España, dando lugar al Pacto de San Sebastián.

Este ambiente político de colaboración entre las fuerzas republicanas, al que se unieron las fuerzas socialistas,  provocó el fin de la Monarquía y dio como fruto la Constitución del año 1931 y el gobierno de España hasta el año 1933 por la izquierda política.

Durante estos dos años la derecha monárquica y católica, que había sido ampliamente derrotada en las elecciones del año 1931,  se dedica a reorganizarse y, con el liderazgo del partido Acción Popular, teje una amplia coalición, a imagen y semejanza de la lograda por los partidos republicanos dos años antes, que daría origen a la  CEDAEl resultado fue que en las elecciones de noviembre de 1933, en las que por primera vez votaron las mujeres, la CEDA se alzó con el triunfo, volviendo a ratificar que para cambiar realmente la política del país es imprescindible el generar amplios movimientos de colaboración.

Antes de la sublevación del General Franco se volvieron a celebrar elecciones en febrero del año 1936 y en esta ocasión, aprendiendo de las dos elecciones anteriores, las fuerzas de izquierda crearon otra vez, en un primer momento por encima de los intereses particulares de los diferentes líderes políticos, un amplio frente común, el Frente Popular, que ganó las elecciones.

El espíritu de colaboración que presidió en un primer momento la creación del Frente Popular, enseguida desapareció y la acción de gobierno se troceo en compartimentos en los que cada líder político actuaba más en función de sus intereses partidistas y personales que no en función del interés general. Se volvía a la vanidad y egoísmo de los dirigentes políticos de este país. Es probable que si el gobierno hubiera sido sólido y estable, si todos los partidos políticos hubieran defendido la idea de España y no la suya particular, hubiera sido muy difícil que la sublevación militar se consolidara. De hecho, en un primer momento la sublevación fracasó, pero la ineptitud, el exceso de confianza y la búsqueda de réditos partidistas hicieron que la acción de gobierno no fuera lo contundente que tenía que haber sido.

Las consecuencias de estos hechos están en la mente de todos, una cruenta guerra civil y una dura y larga dictadura. Dictadura que solo se acabó, por cuestiones biológicas, con la muerte del General Franco, porque los españoles no pudimos, o no supimos o no estábamos preparados para asumir nuestro destino.

Acabada la dictadura, y contra todo pronóstico y para asombro del mundo, se gestó en España un amplio consenso político por el cual todos los líderes políticos cedieron en sus pretensiones partidistas y personales  por la idea de España.

Este amplio consenso político se personificó en Adolfo Suarez que aglutinó en UCD a la mayoría de partidos de centro derecha, creando un partido político que fue capaz de gobernar España en aquellos difíciles momentos. Por encima de los panegíricos  dedicados a Adolfo Suarez que hemos escuchado estos últimos días, la idea que queda de la Transición es la de un momento político en que  los líderes de un numeroso grupo de partidos políticos, situados en un ámbito político similar, fueron capaces no solo de abandonar sus ambiciones personales, si no de comprender que la única forma de superar la situación político-social creada por la dictadura de Franco era la de colaborar todos juntos.

Lamentablemente, pronto olvidaron estas buenas ideas y las luchas de poder y las ambiciones personales de los líderes de los diferentes partidos que integraban  UCD estuvieron a punto de propiciar que, en Febrero de 1981, nos hundiéramos otra vez en el pozo de la historia. En esta ocasión los tiempos eran otros y Europa no estaba dispuesta a tolerar un paso atrás y se impuso la sensatez.

Pero también en esta ocasión fue fundamental la unión y la colaboración entre partidos. Si la transición de la dictadura a la democracia fue dirigida por una amplia coalición de centro derecha, el asentamiento de la democracia fue dirigido por una amplia conjunción de fuerzas de centro izquierda alrededor del socialismo.

Después de treinta años de democracia y cuando en la opinión pública se había instalado la idea de que los viejos demonios no iban a volver a aparecer, ha bastado una amplia crisis económica junto a una grave crisis  política, caracterizada por la corrupción y por la falta de un liderazgo serio y responsable, para que de repente vuelvan a surgir los líderes visionarios, que hacen del rencor y del populismo más primario sus armas políticas y que no dudan en enfrentar entre sí a  los ciudadanos con tal de conseguir sus delirios personales.

Y es en este punto donde se  corre  el riesgo de volver a fracasar si no se es capaz  de configurar una gran coalición que regenere la acción política y que sea capaz de mantener y defender la idea de España y de su estado democrático definido por la Constitución de 1977.

Es muy difícil que, como ocurrió con el partido Liberal y con el partido Conservador hace ochenta años, que el PP o el PSOE, inmersos en una crisis de corrupción y liderazgo,  sean capaces de regenerar la vida política de España.

Esta tarea debería ser asumida por partidos como UPyD o C,s, pero no solo de palabra sino de obra. El actual planteamiento de estos partidos, uno empeñado en no colaborar con nadie y el otro empeñado en ampliar su influencia, no augura nada bueno y solo nos lleva al fracaso común.

En la actualidad sería imprescindible que UPyD, por su mayor presencia pública a nivel nacional, liderara un movimiento político que representara para la España actual lo que representaron en su momento la CEDA, el Frente Popular, la UCD o el movimiento socialista que llevó al PSOE al poder. Lamentablemente, parece que la actual dirección de UPyD está más preocupada por mantener un férreo control sobre el partido, manteniendo una estructura mínima, y por apoyar su acción política en una crítica implacable al Gobierno y a otros partidos políticos, muchas veces rayana en el populismo y en la demagogia. Es probable que en estos tiempos esta forma de actuar lleve  a UPyD a conseguir cierta cuota de poder, pero simplemente eso, cuota de poder, no capacidad ni poder para regenerar la vida política de España. UPyD pasará a ser un partido similar a PNV y CIU, partidos imbuidos de delirios mesiánicos y en los que la opinión del jefe nunca se discute, se acata, y que se dedican a negociar su apoyo parlamentario en función de sus intereses particulares.

Pero no es solo UPyD quién debería cambiar su forma de actuar, también la dirección de C,s debería hacer todos los esfuerzos posibles por allanar el camino hacia la colaboración y ser consciente que C,s en solitario tampoco va a poder  defender con éxito la idea de España ni conseguir la regeneración de la vida política, ni aquí en Catalunya ni en España. La actitud de la actual dirección de C,s lanzándose a una carrera por ampliar su presencia política es un camino que, aunque desde el punto de vista partidista pueda parecerles positivo, desde el punto de vista de los ciudadanos es totalmente erróneo, solo lleva a la confrontación y a la desunión y, consecuentemente, a la pérdida de fuerza política.

Y mientras no se consigua esa coalición que aglutine las fuerzas políticas que defienden una misma idea de España y su modelo democrático, continuarán surgiendo pequeños partidos y organizaciones políticas que provocarán la división de  la supuesta capacidad de regeneración política de la sociedad española, facilitando que los actuales PP y PSOE sigan gobernando España. 

Pero, en definitiva, los responsables últimos de este sin sentido somos los ciudadanos, especialmente los afiliados o simpatizantes de UPyD en lo que respecta a UPyD, que no somos capaces de, junto a cualificadas voces, obligar a la actual dirección de UPyD a buscar la unión con otras fuerzas políticas. Esa unión, que en un alarde de cinismo político, dice la dirección de UPyD que hace la fuerza, tal como leemos en el lema de la campaña para las próximas elecciones al parlamento europeo. En esto de los lemas, la verdad, apenas hay  diferencia entre los dos partidos.

Y estas elecciones al Parlamento Europeo son una buena ocasión para presentar una amplia coalición, formada por los partidos que tienen ideas afines, que defienda a España y a su democracia tal como la entendemos una mayoría de españoles. Sería bueno que se impusiera la sensatez y el interés de España, si no, todos lo lamentaremos.

Angel Milla

lunes, 10 de marzo de 2014

YO PREGUNTO

Definitivamente parece ser que, de no darse alguna circunstancia extraordinaria, la unión, coalición o simple colaboración en un objetivo común entre UPyD y C,s es algo imposible.
Si España no se encontrara en la situación en que se encuentra, y con muchas posibilidades de que no solo que no mejore, si no de que empeore todavía más debido a la irracionalidad nacionalista y a la irresponsabilidad del PP y del PSOE, se podría entender ese pensamiento único de  empeñarse en ir en solitario, abandonando toda posibilidad de aunar esfuerzos para resolver los problemas de los ciudadanos ahora y no mañana, y cifrando el cumplimiento de su obligación de resolver los problemas de los ciudadanos a conseguir una hipotética fuerza parlamentaria suficiente,  y yo no preguntaría.
Pero la situación es la que es y los problemas de los españoles están ahí, y porque creo que el cometido fundamental de los partidos es buscar la solución a los problemas reales de los españoles y no actuar en función de intereses personales o partidistas es por lo que pido respuestas serias y fundamentadas.
Yo Pregunto, ¿Por qué, cuando la historia parece que vuelve a darnos una oportunidad, y existe la posibilidad real de crear, no la tercera España, si no España, la líder de un partido  como UPyD, que es fundamental para conseguir ese objetivo, se obstina en no colaborar en la creación de un movimiento transversal desde Catalunya a Andalucía; desde Andalucía al País Vasco y desde Galicia al País Valenciá?
Yo Pregunto, Es democrático que un líder de un partido político, que presume de  liderar la regeneración política, se niegue a considerar la colaboración con otro partido, que defiende los mismos objetivos políticos, simplemente porque así lo considera él?  ¿Se imaginan al Sr. Rajoy o al Sr. Pérez Rubalcaba  diciendo que de, y aquí pongan Vds. el tema que quieran, no se habla porque ellos lo han decidido así? Supongo que todo el mundo conoce los calificativos que les dedicaría nuestra líder Rosa Díez además de que un comportamiento de ese tipo nos retrotrae a tiempos que no por pasados están olvidados, especialmente aquí en Catalunya.
Yo Pregunto, ¿Con qué criterios y en base a que atribuciones Rosa Díez considera que la decisión de no colaborar con C,s es una decisión inamovible? Creo recordar que el anterior Consejo Político aprobó una propuesta de Rosa Díez y su Consejo de Dirección en ese sentido hace ya dos o tres años, aunque nunca vi publicada una resolución del Consejo Político sobre este asunto.  Pero ahora que hay un nuevo Consejo Político, que además este tema no se trató en el II Congreso, (por la negativa expresa del Consejo de Dirección a admitir ninguna enmienda en ese sentido), y a la luz de los últimos movimientos políticos y lo que parece que dicen las encuestas sobre el tema, ¿No sería el momento de plantear la situación abiertamente y explicar qué razones políticas avalan esa decisión de no colaborar con C,s., cuando nadie discute que esa colaboración sería beneficiosa para los intereses de los ciudadanos españoles?. Para los actuales dirigentes igual no era tan beneficiosa, ya que habría que compartir responsabilidades y decisiones, con lo que eso conlleva, pero claro, el dilema está en ¿personas o  partido?...
 Yo Pregunto, A pesar de lo que muchos todavía queremos creer, de que UPyD es un partido nuevo donde lo importante son las personas y las ideas, ¿Se ha convertido en un partido viejo donde lo único que cuenta es la opinión o los intereses del líder? ¿Está segura Rosa Díez que su opinión negativa acerca de la colaboración de UPyD con C,s es mayoritaria entre  los afiliados y simpatizantes de UPyD? Porque si esto no es así, esa intransigencia acerca de la colaboración con C,s  sería  algo más que una postura poco democrática.
Yo pregunto, Si la historia demuestra de una forma inequívoca, que cuando dos formaciones que defienden postulados similares, (en el caso de UPyD y C,s son prácticamente iguales), se presentan a unas elecciones por separado sus resultados son peores que si hubieran ido juntos y acaban perjudicando por ambición partidista los intereses de los ciudadanos a los que dicen defender, entonces, ¿Por qué Rosa Díez se empeña en negar esa posibilidad? ¿Qué intereses tiene? ¿Qué teme perder? Prácticamente todas las  personas que con alguna relevancia han apoyado  a UPyD o han mostrado su simpatías a UPyD, son partidarios de que UPyD y C,s colaboren en la creación de un amplio movimiento que sirva de revulsivo para la política española ahora, no dentro de no sé cuantos años.
Para acabar dos preguntas relacionadas con lo que yo considero que es fundamental para regenerar la acción política, la ética política y el respeto a los procedimientos democráticos.
Yo Pregunto, ¿Qué clase de partido político es UPyD que después de haber paseado por toda España a Fernando Savater, presumiendo de contar con su prestigio ético, que él con ilusión aportó a la hora de crear y hacer crecer a UPyD, y de haber recibido su colaboración desinteresada, ahora, cuando expresa una opinión que no le gusta a Rosa Díez, es reducido a la condición de simple afiliado?  Fernando Savater, ¿Un simple afiliado? De vergüenza. Rosa Díez debería dar una explicación por qué en esta ocasión considera la opinión de Fernando Savater como la de un más. No sé, compañeros y compañeras, esto me recuerda al uso que han hecho de determinadas personalidades las direcciones del  PSOE y del PP, entre otros. Queríamos regenerar la política española y, a las primeras de cambio, presentamos los mismos defectos. Y lo más vergonzoso de todo es que nadie dice nada. ¿A nadie le escandaliza este comportamiento?
Yo pregunto, Hablando de escándalos y de silencios cómplices, ¿Nadie tiene nada que decir acerca de lo ocurrido en las elecciones al CT de Murcia?. ¿Es que a partir de ahora, UPyD pretende que habladurías que corren por la red sirvan para invalidar procesos electorales? ¿Os imagináis en qué situación de indefensión se encuentran el Sr. Rajoy, el Sr. Rubalcaba, nuestra propia líder, ante todo lo que se publica de ellos en las redes sociales? Compañeros y compañeras de UPyD, ¿Veríais democrático que se anularan unas elecciones porque un candidato, digamos el Sr. Rajoy, protestara por todas los calificativos que le dedica nuestra líder y rival electoral?  Entonces, ¿Por qué calláis? ¿Alguno de vosotros conoce, al margen de sistemas autoritarios o repúblicas bananeras, algún precedente? ¿Qué ocurre con los derechos constitucionales de todos esos compañeros y compañeras que fueron a votar libremente y que sin sentirse coaccionados, emitieron su voto? Es lamentable pero la realidad es así, un puñado de escaños, concejalías o cualquier otro cargo embotan el cerebro, nublan la vista y enmudecen las bocas.
¿Esta es la idea de la regeneración política que hace seis años prometió Rosa Diez y que a muchos nos cautivó? Si la idea de la regeneración política se refiere únicamente a crear un partido esquelético y a dedicarse a airear las maldades de las políticas del gobierno de turno, para que apoyado en la publicidad política conseguir unos resultados electorales, pero sin corregir de palabra y obra los problemas que aquejan al sistema político español entonces, compañeras y compañeros, tenemos un grave problema.
Saludos.

Angel Milla

domingo, 27 de octubre de 2013

CRÓNICA DE … ANUNCIADA

Lo que se rechazaba de una forma incomprensible, (y con pobres argumentos),  y además desde la dirección de UPyD no se quiso ver, acaba de  materializarse. C,s , dentro de un proceso lógico y totalmente previsible, se vuelve a presentar a nivel nacional. Y esta vez parece que la decisión no se ha tomado a la ligera, como ocurrió cuando C,s  se presentó a las elecciones generales de 2008, ni apareciendo con extraños acompañantes, como ocurrió en las elecciones europeas del año 2009.
Del análisis del movimiento realizado por C,s se desprende una única y clara conclusión, C,s pretende hacer lo mismo que  UPyD, y esto, dependiendo como se gestione y qué pasos se den a partir de ahora, no solo es inconveniente para UPyD, sino que es inconveniente para España. Y no podemos caer en la descalificación pueril de C,s con argumentos del tipo “nosotros ya estábamos aquí” o similares. C,s ha tomado una decisión política que nos afecta y hay que actuar en consecuencia, guste o no. Bueno, también se puede aplicar el estilo del Presidente del Gobierno, esto es, no hacer nada y esperar que el tiempo resuelva.
El manifiesto publicado por C,s, aunque formalmente quién lo publica es la plataforma denominada Movimiento Ciudadano, coincide punto por punto  con ideas programáticas de UPyD. Se podría esperar que algunas de estas ideas matizarán algún aspecto del ideario de UPyD, pero ni eso es posible encontrar en el citado manifiesto.
Anunciando una presentación a nivel nacional, C,s priva a UPyD de uno de sus más característicos eslóganes, el de ser un partido nacional que dice en todos los lugares de España lo mismo.
Y si en los ideales y en el ámbito de actuación el parecido conseguido es extraordinario, también C,s consigue un gran parecido en lo referente a las personas, al incorporar a este plataforma la figura del ex ministro socialista Antoni Asunción, además de las diferentes personalidades que, desde diferentes ámbitos, han manifestado un claro apoyo al líder de C,s
La forma en que C,s da este paso es interesante y se presta a dos interpretaciones. Una es que ante la incertidumbre del apoyo que pueda generar C,s en el resto de España, y para no comprometer al partido, se crea una plataforma que, si no genera el apoyo esperado, se disuelve sin más. Otra interpretación es que, sabiendo que un enfrentamiento con UPyD conlleva unos riesgos elevados, además de ser tremendamente perjudicial para los ciudadanos, se ha preferido dar un paso intermedio, con el que se anuncian unas intenciones, pero dejando un amplio margen para la negociación política.
Independientemente de estas dos interpretaciones, la realidad es que este movimiento es el primer paso de C,s en el ámbito nacional. Y este primer paso lleva directamente a encontrarse con UPyD en las próximas convocatorias electorales.
Y ante este hecho cabe preguntarse, parafraseando al premio Nobel, ¿Estamos ante la crónica de una unión anunciada o ante la crónica de un enfrentamiento anunciado?
En el primer caso los ciudadanos, y con ellos España, ganarán y en el segundo caso, quizás uno de los dos partidos llegue a superar al otro, (o lo parezca), pero los ciudadanos y España perderán otra gran oportunidad.
Ya lo he expresado muchas veces, la unión de UPyD y C,s daría lugar a un gran partido de centro que, cuando menos, sería un contrapeso fundamental para corregir políticas erróneas del PP y del PSOE. Y es más que probable que fuera un extraordinario socio de gobierno.
Que esta unión depende de que las direcciones de los dos partidos tengan voluntad real de unirse es obvio, (no creo que sean los afiliados los que se oponen a esa unión o colaboración),pero una de las dos tendrá que dar un primer paso en esa dirección. Hasta ahora UPyD siempre ha rechazado los hipotéticos pactos que ha propuesto C,s sin llegar a considerarlos, con lo que no se ha podido evaluar la realidad de esos hipotéticos pactos. Ahora C,s ha puesto en marcha una plataforma para aglutinar a una sociedad civil que comparte unos ideales reflejados en el manifiesto publicado. Ideales que coinciden con los ideales defendidos por UPyD.  Estas dos circunstancias, el que sea una plataforma ciudadana lo que propone C,s y el que los ideales sean prácticamente los mismos, deberían facilitar el acercamiento de UPyD a C,s Si desde UPyD se piensa en los intereses de los ciudadanos por encima de los intereses de partido, UPyD debería aprovechar la ocasión, antes de que esta plataforma se derive formalmente en el partido político Ciudadanos, para apoyarla y firmar su manifiesto. E iniciar de esta forma un proceso de evaluación y sondeo de la voluntad de C,s de llegar a un pacto político por España. Así mismo, si en C,s domina el interés por los ciudadanos  y por sus problemas y no el mero interés partidista, también mostrará su voluntad por el acuerdo.
Ya he insistido muchas veces  en que el enfrentamiento no lleva a ningún lado, más allá de satisfacer la vanidad personal de los líderes de ambos partidos, y que por separado ninguno de los dos partidos van a llegar a ser verdaderas alternativas de poder. Como mucho, lo más previsible es que puedan ser decisivos en alguna ocasión, como partidos minoritarios, para formar gobierno y esta circunstancia, cuando se ha dado y se ha dado demasiadas veces, no ha sido especialmente buena para los intereses generales de España.
Ya que C,s ha decidido tomar esta iniciativa política cuando en UPyD estamos a las puertas de celebrar nuestro congreso, aprovechemos la ocasión para tomar una gran decisión política y retomar la iniciativa.
En definitiva, espero que por el bien de España estemos ante la crónica de una unión anunciada y no ante la de un enfrentamiento.

Angel Milla